La lengua portuguesa de Brasil incorporó, de manera profunda, el estilo y la gentileza de los africanos en su forma de hablar, especialmente en la oralidad, marcada por un ritmo cadencioso, una musicalidad característica y una expresividad gestual singular. Estos elementos confieren al portugués hablado en Brasil una identidad cultural única, que revela la significativa contribución africana en la construcción de nuestra lengua y en la manera en que nos comunicamos.
Según el lingüista Luiz Jean Lauand, esta influencia puede percibirse, por ejemplo, en la sustitución del verbo “tener” por el más suave “estar con”. En la cultura africana, nadie “posee” nada de forma absoluta; todo se comparte. Esta forma de relacionarse trajo al portugués brasileño una suavidad en el trato, que incorporamos naturalmente en nuestro lenguaje cotidiano.
Es interesante notar que el verbo “tener”, derivado del latín tenere, tiene el sentido original de “agarrar” o “sostener”. Por esta razón, en español, “tenedor” (garfo, en portugués) significa instrumento para agarrar alimentos. Esta raíz refuerza la idea de posesión o aprehensión, que contrasta con la fluidez del “estar con” presente en el portugués brasileño, expresión cargada de afecto y compartimiento.